Es posible especular que un objeto sin valor de uso ni precio previo pueda tener valor de cambio. El hecho de que yo mismo esté escribiendo este tuit lo demuestra. Por cierto, bitcoin superó eso en el minuto 1, cuando satoshi intercambió su tiempo, electricidad y capacidad de cómputo de su ordenador para minar los primeros 50 BTCs. El propio Hal Finney, unos dias despues del bloque génesis dijo eso mismo LITERALMENTE. Que valía la pena apostar unos pocos céntimos, por si luego eso valiera millones.

    Mi respuesta:

    Evidentemente, es posible ESPECULAR con la posibilidad de que un objeto sin valor de uso ni precio previo pueda llegar a tener valor de cambio. Y esa especulación es un valor de uso que te lleva a actuar. Lo que no se puede afirmar es que especular con la posibilidad de que un bien llegue a tener valor de cambio en el futuro sea valor de cambio en el presente. Repito, esa especulación es un valor de uso: piensas que en el futuro ese bien se va a revalorizar mucho porque va a ser dinero y, por tanto, lo compras. Eso da satisfacción a tu necesidad especulativa. Es un valor de uso presente. Posteriormente puede suceder que tu especulación sea acertada o que ese valor de cambio con el que especulas nunca llegue a existir.

    Por otra parte, dices: “bitcoin superó eso en el minuto 1, cuando satoshi intercambió su tiempo, electricidad y capacidad de cómputo de su ordenador para minar los primeros 50 BTCs”. Ahí estás dando a entender que eso implica valor de cambio. Pero no es así por dos motivos. El primero, porque esos primeros 50 bitcoins no eran gastables (por diseño). Y, el segundo motivo, más general, es porque si yo “intercambio” mi tiempo, mi energía y mi trabajo en mi huerto para disfrutar de mis lechugas y mis tomates, eso en sí mismo no implica que tengan valor de cambio. Solo implica valor de uso. Meter ahí la palabra “intercambio” o hablar de “cambio autístico o intrapersonal” solo sirve para tergiversar. Porque el intercambio implicado en el valor de cambio no es con uno mismo, es CON OTROS.

    En cualquier caso, todo esto nos obliga a definir el “valor de uso” y el “valor de cambio”. Si no lo hacemos, cada uno interpretará esos conceptos arbitrariamente.

    Valor de uso y valor de cambio

    Sobre estos conceptos, lo mejor es usar las definiciones de Menger, puesto que fue él quien descubrió la teoría del valor subjetivo y la utilidad marginal, en su libro Principios de Economía Política de 1871.

    Pero antes de ir con esas definiciones, creo que es interesante ver cómo fue avanzando la teoría económica a partir de ahí. Y cómo fue surgiendo poco a poco lo que se conocería luego como Escuela Austriaca.

    La gran aportación de Menger fue continuada por su discípulo Böhm-Bawerk, ampliando su aplicación al ámbito de la teoría del capital y del interés. Böhm-Bawerk criticó todas las teorías preexistentes sobre el interés, especialmente las marxistas, y estableció una teoría del interés basada en la preferencia temporal.

    El mejor discípulo de Böhm-Bawerk fue Ludwig von Mises. Un historiador que se había hecho economista tras leer los Principios de Economía Política de Menger. En esta importantísima obra, Menger no había podido resolver lo relacionado con el origen del valor del dinero. Y el dinero se encontraba en un limbo teórico, al seguir anclado en un razonamiento circular.

      Se demanda el dinero porque tiene poder adquisitivo.

      Y tiene poder adquisitivo porque se demanda.

    Fue su discípulo Mises quien en 1912 consiguió por fin aplicar la teoría del valor subjetivo al ámbito del dinero sin caer en razonamientos circulares gracias a su famoso Teorema de la Regresión. Nadie hasta ese momento lo había conseguido. De momento, sirva esto únicamente para ver cómo se va fraguando la llamada Escuela Austriaca.

    Entonces, vamos al grano. Las definiciones de valor de uso y valor de cambio de Menger:

    El valor de uso es la significación que adquieren para nosotros los bienes que nos aseguran de una manera DIRECTA la satisfacción de necesidades.

    Y el valor de cambio es la significación que adquieren para nosotros aquellos bienes que nos garantizan la satisfacción de necesidades de forma INDIRECTA.

    Con un ejemplo se entenderá mejor:

    Vas por el campo, y encuentras lo que parece una fruta, la miras, la coges y dices, ¡esto qué coño es! Lo hueles, huele mal, lo pruebas, sabe a hostias. Así que la tiras. Eso para ti no es un bien, es una simple cosa. No le otorgas ningún valor de uso.

    Sigues andando y encuentras otra fruta. La hueles, huele bien. La pruebas y está muy buena. Y dices… esto me gusta y me va a quitar el hambre, voy a coger unas cuantas para el camino. Esa fruta es un bien para ti, satisface tus necesidades. Le concedes valor de uso.

    Continúas andando y llegas al mercado del pueblo. En el primer puesto, está JoZelito con su miel. Y piensas, ¡qué pena que no tengo dinero! Para tu sorpresa, en el segundo puesto encuentras a la venta aquellas malolientes frutas que habías desechado. ¡Y menudo precio tienen! Inmediatamente vuelves sobre tus pasos y recoges una cesta entera. Vas con ellas al mercado y las vendes.

    ¿Por qué primero las desechas y luego las recoges? Las desechas porque personalmente no les concedes ningún valor de uso. Pero al enterarte de que otros si las valoran, y además pagan buenos precios por ellas, entonces automáticamente les concedes valor de cambio. Así que las vendes y vas corriendo a por la miel de JoZelito, que era lo que te apetecía pero no tenías dinero.

    Esa es la diferencia entre valor de uso y valor de cambio: la satisfacción de necesidades de forma directa o de forma indirecta. Podrías haber recogido otras muchas cosas que encontraste por el camino (piedras, hojas, etc.). Pero no lo hiciste porque no les concedías valor (ni de uso ni de cambio).

    Ahora bien, imagina que tu paseo tiene lugar en febrero del año 2009. Y que lo que encuentras en el bosque son bitcoins tirados por el suelo, con una etiqueta que pone: “en diez años, nuestro precio será de 20.000$”. Y supongamos que los coges y los guardas en tu mochila. ¿Por qué? Por si acaso. Es decir, especulando con la posibilidad de que realmente en 10 años valgan 20.000$. En ese momento, esa especulación es un valor de uso para ti. Por eso te molestaste en recoger los bitcoins y en llevarlos en tu mochila. Esto es una preferencia demostrada (siguiendo la terminología de Rothbard). Te satisface pensar que pueda ser cierta la revalorización y por eso los guardas. Pero, de momento, a esos bitcoins no podías otorgarles valor de cambio (porque, en febrero de 2009, no podías utilizarlos de forma indirecta para satisfacer tus necesidades).

     

    En mi tesis doctoral, Bitcoin como dinero fuerte: una interpretación de Bitcoin a la luz de la Escuela Austriaca de Economía, desarrollo estos argumentos. Todo aquel que desee profundizar puede descargarla en el siguiente enlace: https://hdl.handle.net/10115/128557